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Las hipótesis que se plantean al respecto no parecen encajar con el proceso de su formación.
Imagen del programa COMET, por cortesía del Departamento de Educación Ambiental de la República Dominicana.
Debido a estos descensos de la presión en el interior, los vientos tangentes alrededor del ciclón tropical aumentan debido al aumento en el gradiente de presión.
Imagen que muestra el ojo del Huracán Mitch que en 1998 alcanzó la categoría 5. Se observa el ojo y la pared del mismo, así como las bandas nubosas de lluvia que confluyen alrededor del centro del sistema. El ojo es oscuro por carecer de nubes. (Por cortesía del NOAA) Algunos de los ciclones tropicales más intensos poseen una pared del ojo concéntrica, con dos o más estructuras de paredes del ojo en el centro de circulación de la tormenta. Ciclo de reemplazo de la pared del ojo. Existen ciclos de reemplazo de la pared del ojo de un huracán. Suele ser una característica habitual en los ciclones tropicales intensos, es decir, en huracanes de categoría 3, 4 y 5 en la escala de Saffir-Simpson. Cuando alcanzan su punto álgido de intensidad, generalmente (aunque, no siempre) tienen una pared del ojo y un radio de vientos máximos que abarca una pequeña superficie de unos 10-25 kilómetros. El reemplazo de la pared del ojo de un ciclón tiene lugar cuando la pared del ojo exterior debilita la pared interior quitándole humedad y rompiendo su ciclo. Sin estos ingredientes, tan necesarios para su aumento de intensidad, la pared interior se derrumba. En ese instante, la pared exterior se convierte en la pared dominante y, aunque es más extensa que la que se derrumbó, llegado a este punto, el ciclo de reemplazo se encuentra prácticamente completado. Mientras la pared del ojo exterior reemplaza la interior, la tormenta puede tener la misma intensidad que tenía anteriormente, e incluso ser más intensa. La fase final del ciclo consiste en que la nueva y más extensa pared comienza a contraerse. Durante esta fase, cualquier debilitamiento que tuviera lugar cuando la pared interior fue reemplazada, generalmente no resulta de utilidad, ya que la tormenta vuelve a recuperar su intensidad e incluso puede llegar a superarla.
Un claro ejemplo del reemplazo del ojo de un huracán tuvo lugar con el Huracán Andrew en 1992 al acercarse éste a las costas de Florida. El huracán ganó intensidad justo al final del ciclo de reemplazo y azotó el Sur de Florida. (Por cortesía del NOAA) . Bibliografía:
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