AlertaTierra. Titulares de noticias - Fenomenos naturales

Este montaje de imágenes tomadas por el observador espacial Keith Burns muestra un eclipse lunar total el 20 de diciembre de 2010. Las fotografías ganaron un concurso de la NASA por el que se haría un fondo de pantalla de NASA/JPL para el público (crédito: NASA/JPL-Keith Burns).

AVISO IMPORTANTE

 

Es obvio que Marshall Masters se equivocó en la fecha que pronosticaba de la llegada del Planeta X. Tras su fracaso, podíamos haber eliminado esta información de nuestra web, sin embargo, hemos pensado que el público debe seguir teniendo acceso a esta información. Dejando de lado la fecha errónea del sobrevuelo del Planeta X, lo cierto es que se habla de un planeta que todavía podría estar por llegar, como otros afirman. Por lo tanto, seguiremos contando con esta parte de nuestra web en la que hablaba sobre el Planeta X y el 2012.

Sin pretender transcribir las numerosas profecías que existen y han existido a lo largo de los tiempos, ni tampoco valorar si estas predicciones podrían materializarse, reproducimos información acerca de una posibilidad que parece tener muchos adeptos. Científicos y no científicos investigan y estudian esta posibilidad, que dicen está siendo estudiada y observada en secreto por diversas organizaciones gubernamentales.

Como en todas las cosas, también existe un gran número de personas que echan por tierra estas teorías y predicciones. Pero, sea cierto o no, ante la posibilidad de que esta información pudiera ser cierta, AlertaTierra.com ha decidido informar a los visitantes de su web, con objeto de facilitarles el acceso a la información que se maneja al respecto.

No cabe duda de que hemos progresado en nuestros conocimientos, así como tecnológicamente, hasta convertirnos en lo que somos hoy en día. Sin embargo, llegar hasta este punto no ha sido sencillo.

Cuando miramos al cielo y vemos su inmensidad, nos preguntamos si habrá algo más ahí fuera. Y es que hemos ido descubriendo planetas, poco a poco, gracias al empeño de unos y a los conocimientos de otros. A pesar de la incredulidad inicial cuando se plantean nuevos conceptos, la lógica, la ciencia, o los acontecimientos, en ocasiones han terminado por dar la razón a nuevas perspectivas y descubrimientos. Por ejemplo, ¿cuánto tiempo no ha estado la humanidad empeñada en que la Tierra era plana?

En una época en la que los fenómenos naturales como sequías, inundaciones, incendios forestales, huracanes, etc., preocupan a la población (y a los líderes) de todo el mundo, muchos se preguntan si no habrá una razón específica que sea la causa de este declive general. Y cuando el calentamiento global y el cambio climático están en boca de todos porque finalmente se ha descubierto que era un engaño, otra explicación aparentemente nueva (pero que parece ser ya se había manifestado en el pasado) se abre camino con fuerza.

Todo apunta a que la aproximación y paso del Planeta X o Nibiru será el causante del cambio en la Tierra. Pero, ¿qué es Nibiru?


Ante la posibilidad de que pueda existir un 10º planeta aún sin descubrir, y vista la numerosa información que existe al respecto, AlertaTierra.com ha decidido informar a los visitantes de su portal de fenómenos naturales, con objeto de facilitarles el acceso a esta información. Creer o no en su existencia, será una decisión individual y muy personal que dejamos a cada uno…

Cuando se descubrieron perturbaciones en la órbita de Saturno, los cálculos matemáticos de los astrónomos predijeron la existencia de otro planeta. Fue gracias a estas predicciones que William Hershell descubrió el planeta Urano en 1781. Pero los astrónomos no tardaron en descubrir que también Urano sufría perturbaciones en su órbita, por lo que la búsqueda de otro planeta no cesó.

En el siglo XIX, John Keljerms, matemático y astrónomo, predijo la existencia y posicionamiento de un objeto de gran tamaño en el sistema solar exterior. Uno que él pensaba tenía la fuerza suficiente como para perturbar la órbita del planeta Urano. Posteriormente, en el año 1846, el astrónomo alemán John Galle, utilizando estas predicciones matemáticas, descubrió el planeta Neptuno. Sin embargo, las perturbaciones halladas en la órbita de Neptuno dejaron bien claro que la causa de todas las perturbaciones todavía estaba por descubrir.

Cuando Clyde Tombaugh descubrió el planeta Plutón en 1930, muchos suspiraron aliviados pensando que ya habían resuelto el misterio, pero los cálculos matemáticos pronto probaron que la masa de este pequeño planeta era insuficiente como para causar perturbaciones en Neptuno. La búsqueda del 10º planeta continuó.

El 26 de enero de 1983, la NASA lanzó el Satélite Infrarrojo Astronómico (IRAS). Algunos investigadores independientes del Planeta X mantienen que el propósito de este satélite es el de buscar el Planeta X en el cielo. Cuatro días después de su lanzamiento, John Noble Wilford escribía un artículo interesante en el New York Times.

Artículo publicado en “The New York Times”
Domingo, 30 de enero de 1983.
Por John Noble Wilford
Idioma original: inglés
Traducción: AlertaTierra.com
Fuente: por cortesía de http://www.yowusa.com

Este artículo fue descubierto por John DiNardo en un microfilm, copia del artículo del New York Times del 30 de enero de 1983, que él mismo buscó y obtuvo en la Biblioteca Pública del Condado de Morris en el año 2004.

 

“Aumentan las claves en la búsqueda del Planeta X”

“Algo ahí fuera más allá de nuestro conocimiento del sistema solar conocido, parece estar perturbando a Urano y Neptuno. Una intensa fuerza gravitacional perturba a estos dos planetas gigantes, causando irregularidades en sus órbitas. Esta fuerza sugiere la presencia de un objeto lejano, grande, e invisible, que podría ser el largamente buscado Planeta X.

Las pruebas recopiladas durante los últimos años han conducido a varios grupos de astrónomos a retomar la búsqueda del 10º planeta. Ahora invierten más tiempo en sus observaciones visuales con el telescopio situado en el Monte Palomar, en California. Siguen la pista de dos naves Pioneer, que se aproximan ahora a la órbita del distante Plutón, para comprobar si las variaciones en sus trayectorias les pueden aportar las pistas de la procedencia de esta misteriosa fuerza. Y esperan que el satélite lanzado la semana pasada pueda detectar la emisión de calor de ese planeta, o de lo que sea que hay ahí fuera.

El Satélite Infrarrojo Astronómico fue lanzado el martes por la noche a una órbita polar de una altura de 896 kilómetros desde la Base de las Fuerzas Aéreas Vandenberg, en California. Implica una inversión de 80 millones de dólares apoyada por los Estados Unidos, el Reino Unido y los Países Bajos. Durante los próximos seis a siete meses, el telescopio espera llevar a cabo un amplio sondeo de prácticamente todo el cielo, detectando fuentes de una luz no habitual, sino de una radiación infrarroja, que es invisible al ojo humano y muy absorbido por la atmósfera. Los científicos esperan que este nuevo telescopio descubrirá miles de objetos de emisión infrarroja que habían pasado indetectables – estrellas, nubes esterales, asteroides y, con suerte, el objeto que perturba a Urano y Neptuno.

La última vez que se llevó a cabo una búsqueda tan intensa de los cielos, condujo al descubrimiento de Plutón en 1930, el noveno planeta. Aunque la historia empieza mucho antes, después del descubrimiento de Urano en 1781 por el astrónomo y músico británico, William Herschel. Hasta entonces, el sistema planetario parecía terminar con Saturno.

Mientras los astrónomos observaban a Urano, se percataron de irregularidades en su órbita, por lo que muchos especularon que estaban siendo testigos de una fuerza gravitacional de un planeta desconocido. Así comenzó la primera búsqueda planetaria, basada en las predicciones de los astrónomos, y que concluyó en 1840 con el descubrimiento de Neptuno, casi de forma simultánea por astrónomos ingleses, franceses y alemanes.

Pero Neptuno no era lo suficientemente grande como para ser el único causante de los cambios en la órbita de Urano. De hecho, Neptuno en sí mismo se estaba viendo afectado por un planeta todavía más remoto. A finales del siglo XIX, dos astrónomos americanos, William H. Pickering y Percival Lowell, predijeron el tamaño y ubicación aproximada del objeto que afectaba a Neptuno, y que Lowell llamó el 10º planeta o Planeta X.

Años más tarde, Clyde W. Tombaugh detectó Plutón mientras trabajaba en el Observatorio Lowell en Arizona. Sin embargo, algunos astrónomos pensaron que podría no ser el Planeta X de la predicción. Observaciones posteriores lo confirmaron. Plutón era demasiado pequeño para cambiar las órbitas de Urano y Neptuno; la masa combinada de Plutón y su recientemente descubierto satélite Charon sólo es una quinta parte de la luna de la Tierra.

Cálculos recientes realizados por el Observatorio Naval de los Estados Unidos han confirmado  la perturbación orbital de Urano y Neptuno, que el Dr. Thomas C. Van Flandern, un astrónomo en el observatorio, dice que podría explicarse sólo mediante “un planeta sin descubrir”. Tanto él como su colaborador, el doctor Robert Harrington, calcularon que el 10º planeta debería ser entre dos a cinco veces el tamaño de la Tierra y tener una órbita elíptica que lo sitúe unos 8 billones de kilómetros más allá de Plutón – es decir, muy lejos – pero dentro de la influencia gravitacional del Sol.

Algunos astrónomos han reaccionado con cautela ante las predicciones del 10º planeta. Recuerdan la larga, e inútil búsqueda del planeta Vulcano dentro de la órbita de Mercurio. Vulcano finalmente no apareció. No existía. Se preguntan si un objeto tan inmenso como el 10º planeta escaparía al exhaustivo reconocimiento realizado por el doctor Tombaugh, quien afirmaba que no se encontraba en las dos terceras partes del cielo que había examinado. Pero, según el doctor Ray T. Reynolds, del Centro de Investigación Ames en Mountain View, California, otros astrónomos “están tan seguros del planeta X, que creen que sólo falta asignarle un nombre”.

En una reunión científica mantenida el verano pasado, los partidarios del 10º planeta tendían a prevalecer. Se ofrecieron explicaciones alternativas a las de un planeta fuera de nuestro sistema solar. Según algunos científicos, esa cosa de ahí fuera bien podría ser un agujero negro sin descubrir o una estrella de neutrones pasando cerca del Sol. Los defensores del 10º planeta rechazaron estas sugerencias. El material que cae dentro del campo gravitacional de un agujero negro, los restos de una enorme estrella después de su colapso gravitacional, deberían ser detectables por rayos-x, y añadieron que ningún rayo-x había detectado algo semejante. Una estrella de neutrones, una estrella menos masiva que se colapsa a un estado de alta densidad, debería afectar el curso de los cometas, y mencionaron que estos cambios no se habían observado.

Se dio más credibilidad a la hipótesis de que una enana marrón fuera la fuerza misteriosa. Esta es la denominación informal de los astrónomos para hablar de cuerpos celestiales que no eran lo suficientemente masivos como para mantener reacciones nucleares continuas de fusión del hidrógeno en su núcleo y entrar en ignición; quizás como el grandioso planeta Júpiter, no lograron convertirse en estrellas con iluminación propia.

“La mayoría de las estrellas son pares, por lo que no es irrazonable pensar que el Sol tiene un compañero igual. Es más, una enana marrón en su cercanía podría no reflejar la luz suficiente como para ser observada desde lejos”, mencionó el doctor John Anderson, del Laboratorio de Propulsión Jet en Pasadena, California. No obstante, sus fuerzas gravitacionales, deberían producir energía detectable por el Satélite Infrarrojo Astronómico.

Sea lo que sea esta misteriosa fuerza, una enana marrón o un planeta más grande, el doctor Anderson dijo que era “bastante optimista” de que el telescopio por infrarrojo pudiera afinar y que la nave Pioneer pudiese aportar un cálculo aproximado de la masa del objeto. Por supuesto, nadie puede estar seguro de que incluso este descubrimiento pueda definir los límites de nuestro sistema solar”.

Imagen del Planeta X sobre Eslovenia el 18 de septiembre de 2014.


El 30 de diciembre de 1983, el Científico Jefe del Telescopio Astronómico por Infrarrojos (IRAS), anunció que la NASA había descubierto el Planeta X. El descubrimiento fue publicado en seis periódicos.

Transcripción parcial del artículo publicado en “The Washington Post”
Domingo, 30 de diciembre de 1983.
Por el doctor Robert Harrington
Idioma original: inglés
Traducción: AlertaTierra.com
Fuente: por cortesía de http://www.yowusa.com

Artículo obtenido por John DiNardo y Janice Manning.

Posiblemente tan grande como Júpiter”

“El cuerpo misterioso fue observado en dos ocasiones por el satélite infrarrojo cuando escaneaba el cielo norte desde enero hasta noviembre, hasta que se quedó sin el helio congelado que permite que este telescopio pueda observar los cuerpos más fríos que surcan los cielos. La segunda observación tuvo lugar seis meses después y sugiere que el cuerpo misterioso no se había movido desde su posición en el cielo cerca del borde oeste de la constelación de Orión.

“Esto sugiere que no es un cometa, porque un cometa no sería tan grande como lo que hemos observado y un cometa probablemente se habría movido”, dijo Houck. “Un planeta podría haberse movido si estuviese a 50 billones de millas, pero podría ser un planeta incluso más lejano y no haberse movido en estos seis meses”.

Posteriormente, en un artículo publicado el 10 de septiembre de 1984 por U.S. News and World Report, Gerry Neugenbaur, director del Observatorio Palomar del Instituto de Tecnología de California, decía: “Todo cuanto puedo decir es que todavía no sabemos lo que es”.

Algunos astrónomos dicen que el objeto que emite calor es una estrella colapsada que no se había descubierto o posiblemente una enana marrón, un cuerpo celeste que no llegó nunca a convertirse en una estrella. Sin embargo, un número creciente de astrónomos insisten en que el objeto es una masa gaseosa que evoluciona lentamente en un planeta.

Durante décadas, los astrónomos han observado que las órbitas de dos gigantescos y distantes planetas, Neptuno y Urano, se desvían lentamente del camino que deberían según las leyes de la física. La fuerza gravitacional del Planeta X podría ser la explicación a esta desviación.

“Por otra parte”, dice Neugebaur, “si podemos mostrar que nuestro propio sistema solar todavía está creando planetas, sabremos que está sucediendo también alrededor de otras estrellas”.

En 1984, la NASA se retractó del descubrimiento y, desde entonces, ha negado la existencia de Nibiru.

En un comunicado de prensa de 1992, según Sitchin, la NASA explicaba: “Desviaciones inexplicables en las órbitas de Urano y Neptuno apuntan a la existencia de un gran objeto en el sistema solar exterior, de 4 a 8 veces la Tierra, en una elevada órbita muy inclinada, más allá de 11 billones de kilómetros del Sol”.

Muchos científicos y astrónomos relacionados con esta investigación creen que, debido a la abrumadora evidencia, los gobiernos del mundo ya son muy conscientes de lo que está sucediendo con respecto a la aproximación de este objeto masivo, que los preparativos están en marcha, y que los desmentidos oficiales y falta de información en los medios de comunicación son debido a la intención de no causar el pánico global acerca de lo que podría suceder cuando tenga lugar el evento. La especulación, en base a las tendencias mundiales de los últimos veinte años y a la postulación científica, es que tal acontecimiento, conforme se acerca cada vez más el objeto, afectará cada vez más al campo magnético de la Tierra potenciando la actividad sísmica y los desastres naturales en todo el globo.

Según los expertos, cuando el Planeta X sobrevuele finalmente la Tierra, podría comenzar un violento fenómeno cósmico y durar varios meses, afectando a la Tierra de formas muy intensas, mientras el planeta se ve bombardeado por tormentas solares y rayos cósmicos.

Además, los expertos puntualizan que los gobiernos del mundo ya se están preparando y que a través de 12 satélites, situados sobre el Polo Norte y Europa, han descubierto una grieta importante en el campo electromagnético de la Tierra.

Entre las pruebas de los preparativos del gobierno circula la teoría de un proyecto clandestino de la NASA de lanzar varios satélites para supuestamente detectar y advertir, que satélites antiguos podrían haber ampliado su tiempo de vida, y que se podría estar construyendo un nuevo observatorio con un telescopio nuevo por infrarrojos a instalar dentro de una instalación de los Estados Unidos en el Polo Sur.

En el año 2003, se lanzó el Telescopio Espacial Spitzer, uno de los telescopios más grandes por infrarrojos. Además, ahora tenemos el Observatorio de la Estratosfera, por la Astronomía Infrarroja, mediante un avión jumbo preparado con telescopios a bordo para el estudio astronómico.

El SPT, o Telescopio del Polo Sur, es un telescopio por ondas, construido recientemente en la Antártica para monitorear objetos no observados en una franja visible. Los franceses tampoco se han quedado atrás y han construido el telescopio Concordia, supuestamente para monitorear la actividad sísmica en Júpiter.

En diciembre de 2008, comenzó a funcionar el nuevo Pan-Starr (Telescopio de Investigación Panorámica y Sistema de Rápida Respuesta) en el monte Haleakala, en Maui, Hawái. Equipado con la mayor cámara de grabación digital de 1,4 billones de pixeles por imagen. Este aparato está diseñado para buscar y encontrar cualquier asteroide, cometa o cualquier otro planeta que pueda suponer una amenaza para el planeta Tierra.

Curiosamente, el telescopio conocido como Hubble, que en principio tendría que haber terminado su misión en el año 2007, fue reprogramado para que continuara funcionando hasta el año 2013. Y en agosto de 2008, al telescopio Hubble le fue añadido un hardware “clasificado”, así como escudos especiales de calor.

En abril de 2010, se añadió a esta larga lista de observatorios el telescopio Lucifer, en el monte Graham, cerca de Wilcox, Arizona. El telescopio, propiedad del Vaticano, es el telescopio óptico, binocular, más grande del mundo, diseñado para aportar observaciones sin precedentes de objetos cercanos a los infrarrojos. Su tecnología por infrarrojos y su nombre, parecen querer dar a entender que también el Vaticano busca el Planeta X.

Existe una supuesta filtración de los servicios secretos del Vaticano que habla acerca de un proyecto denominado “Secretum Omega”, que implica una aventura secreta en conjunto con la NASA. Según esta fuente extra oficial, el telescopio por infrarrojos del Estado del Pontífice, “Siloe”, habría sido lanzado al espacio en 1995 para monitorear la aproximación de Nibiru. El informante también ha revelado que, aparte de los posibles efectos catastróficos del paso de este planeta, este objeto celestial alberga una raza de alienígenas, tecnológicamente avanzados, que no vendrán en son de paz.

Por otro lado resulta curioso el reciente pacto firmado entre Rusia y los Estados Unidos de América, por el que científicos del espacio van a trabajar en conjunto para crear escudos protectores alrededor de la Tierra, puede que no sea para defendernos de agresiones con misiles nucleares, sino para los objetos y escombros espaciales procedentes de Nibiru.

Lo que es evidente es que, de existir, si este objeto de gran tamaño llega ahora o si tarda otro siglo en aparecer, cuando lo haga podría ser un problema importante para la Tierra.

Dicen que existen aproximadamente 50 nombres diferentes para referirse al Planeta X o décimo planeta, aunque es posible que haya muchos más. En realidad, el término Planeta X, no es científicamente correcto pero se basa en el ampliamente leído libro de Sitchen, “The 12th Planet”. El término “Nibiru” no es un nombre reciente, proviene de las tablas y escritos cuneiformes de los Sumerios, de hace 6.000 años. “Nibiru” significa “Planeta del cruce”.

En cuanto a la cultura Sumeria, fue la primera civilización en la Tierra de la que se tenga constancia, posteriormente se le llamó Sumeria y hoy en día es Irak. Se ha conocido a lo largo de los tiempos como Sumeria, Mesopotamia y Babilonia, y es la misma localización donde se ha establecido la primera colonización de la tierra. La cultura Sumeria es la civilización más antigua que conocemos, en base a los objetos y monumentos que todavía se guardan.

Las historias, a lo largo de la versión inglesa de la Biblia, la versión moderna de hoy de la Biblia, hablan sobre muchos eventos que cambiaron el curso de la humanidad en nuestro pasado. Si vemos estas historias en la Biblia como hechos históricos de lo que realmente tuvo lugar, entonces necesitamos investigar los orígenes de estas historias. La versión hebrea de la Biblia, conocida como el Antiguo Testamento, que es una versión mucho más antigua que la traducción al inglés, está basada en historias de la Cultura Sumeria. Cuando investigamos los orígenes del Antiguo Testamento, podemos ver que también está basado en traducciones anteriores de idiomas todavía más antiguos de nuestra historia.

La cultura Sumeria, la primera civilización que inventara la escritura como un lenguaje escrito completo, certificó historias que se han preservado a través de nuestra moderna Biblia a través de pasajes hallados en el Antiguo y el Nuevo Testamento. Todos ellos, hablan de un tiempo en el que el hombre vivía entre los dioses aquí, en la Tierra. Los Sumerios tenían 7 tablas sagradas que explicaban nuestra creación. Estas historias, conservadas en piedra, nos son contadas actualmente como la versión inglesa: “los 7 días de la creación”.

También hablaban de un gran diluvio y de cómo uno de los dioses eligió a un determinado Sumerio para enseñarle a construir un barco que pudiera soportar las inmensas inundaciones. Todas las historias en la Biblia son tan sólo versiones traducidas de los textos originales sumerios que todavía conservamos hasta el día de hoy, en piedra, sin cambios.

Los sumerios nos cuentan que sus dioses les enseñaron todos los conocimientos increíbles que tenía la cultura Sumeria, hace 6.000 años. Llamaban a sus dioses los “anunnaki”, que traducido significa: “aquellos que vinieron del cielo a la tierra”...

Nos han legado objetos y dibujos en tablas de piedras que nos cuentan que los anunnaki vinieron de otro planeta dentro de nuestro sistema solar. Llaman a este planeta como “Nibiru”, que es de donde proceden los anunnaki, según las traducciones Sumerias, y que mantiene una órbita alrededor de nuestro sol de 3.600 años. Toda la demás información que incluyen, como por ejemplo el color de los planetas del espacio exterior e incluso la distancia entre los planetas, ha sido probado que es cierto. Enviamos sondas espaciales en los años 70 que tomaron las primeras fotografías en color, que confirmaron las descripciones Sumerias.

En cuanto a su conocimiento, todavía hoy en día usamos sus matemáticas, medicina, ciencia, tiempo, música, astronomía y muchos otros campos.

A principios de los 90, los cálculos del Observatorio Naval de los Estados Unidos habían confirmado la existencia de una perturbación en la órbita de Urano y Neptuno, que según el Dr. Thomas C. Van Flandern, astrónomo del Observatorio, dijo que sólo podría explicarse debido a “un planeta por descubrir”. Él y su colaborador, el Dr. Robert S. Harrington, calcularon que el X Planeta debería tener entre dos y cinco veces la masa de la Tierra y una órbita elíptica, extremadamente extensa, que le conduciría unos 8 billones de kilómetros más lejos que Plutón.

Según los cálculos del doctor Harrington, en 1991, con su telescopio en Nueva Zelanda, calculó definitivamente que el Planeta X se estaba aproximando desde debajo de la eclíptica, en un ángulo de 40 grados. Analizando las fotografías utilizando una técnica de comparación, originada por el afamado descubridor de Plutón, Clyde Tombaugh, el doctor Harrington demostró que el Planeta X realmente estaba dentro de nuestro Sistema Solar. Harrington envió informes de su novedoso descubrimiento, pero murió, de lo que se dijo fue un cáncer de esófago, antes de que pudiera coger su telescopio y regresar a casa para ofrecer lo que pretendía fuese una conferencia de prensa pública.

El Dr. Robert S. Harrington fue Astrónomo Supervisor del Observatorio Naval de los Estados Unidos. Estudió el Planeta X (Nibiru) desde su descubrimiento inicial por la NASA a principios de los años 80. En uno de sus informes de la NASA en Washington, sobre Astronomía Planetaria, el doctor Harrington hablaba sobre la posible ubicación de Nibiru y de dónde había que buscar al Planeta X.

En el vídeo se puede escuchar y ver al ya fallecido doctor Harrington, siendo entrevistado por Zecharia Sitchin el 30 de agosto de 1990.

Hoy en día sabemos que más allá de los enormes planetas de Júpiter y Saturno hay muchos planetas grandes, Urano y Neptuno, y un planeta pequeño, Plutón. Sin embargo, este conocimiento es más bien reciente. Urano fue descubierto, gracias al uso de telescopios avanzados en 1781. Neptuno fue señalado por los astrónomos (guiados por cálculos matemáticos) en 1846. Se hizo evidente que Neptuno estaba afectado por un empuje gravitacional y en 1930 se localizó Plutón. Los últimos avances en imágenes espaciales no sólo se centran en perturbaciones gravitacionales como el método para localizar e identificar posibles candidatos para el Planeta X.

La descripción Sumeria de hace 6.000 años de nuestro sistema solar incluye un planeta más que ellos llamaban “Nibiru”, que significa “El Planeta que cruza”. Las descripciones de este planeta realizadas por los sumerios encajan perfectamente con los datos del Planeta X (El Décimo Planeta), que los astrónomos buscan actualmente en las profundidades de nuestro propio Sistema Solar.

Muchos libros importantes de religiones diferentes, de un modo u otro, han hecho alusión a la aproximación del Planeta X. Además, numerosos visionarios también han expresado su preocupación ante la posibilidad de que tuviera lugar una catástrofe por la aproximación de un planeta (por ejemplo, Edgar Cacye, Nostradamus, etc.). También se conocen filósofos que han aceptado esta posibilidad y han actuado en consecuencia.

Por ejemplo, se sabe que R. Sarkar, conocido como Shri Anandamurti, un filósofo indio que murió en el año 1990 hablaba en numerosas ocasiones de que iba a suceder un reverso de los polos. Creó una organización conocida como Ananda Marga, diseñada para servir a la humanidad después de un reverso de los polos. Actualmente cuenta con aproximadamente 1 millón de miembros en todo el mundo y asisten a las víctimas de desastres importantes, como el de terremoto de Haití, Chile, etc.

Pero, ¿por qué no se ha visto al Planeta X recientemente? Nuestra astronomía moderna y antigua, ambas, sugieren una órbita elíptica bastante elevada, una órbita parecida a la de un cometa, lo que sitúa al Planeta X en las profundidades del espacio, mucho más lejos de la órbita de Plutón. Descubrimos Plutón con nuestros telescopios, recientemente, en 1930. ¿No es posible que haya otras fuerzas en nuestro sistema solar más allá de los nueve planetas que conocemos? La descripción de los sumerios de nuestro sistema solar ha sido confirmada con los avances modernos de la ciencia.


La localización del Planeta X

Harrington, Robert S.
Se utiliza la posición de Urano y Neptuno, así como la ascensión y declinación para determinar la ubicación del décimo planeta. Los residuales se convierten en longitud y latitud elíptica. Los resultados se combinan entonces en puntos normales estacionarios, produciendo una media geocéntrica espacial que parece representar el equivalente heliocéntrico de las oposiciones observadas. Se cree que este tipo de planeta debería estar situado en la región de Escorpio, con mucha menos probabilidad de que se encuentre en Tauro.

Línea de tiempo de investigación con respecto a la “búsqueda del Planeta X”.

- En 1841, John Couch Adams comenzó a investigar los, por entonces, numerosos residuales en la moción de Urano. En 1845, Urbain Le Terrier comenzó a investigarlos también. Adam presentó dos soluciones diferentes al problema, asumiendo que las desviaciones eran causadas por la gravedad de un planeta desconocido.

- 30 de septiembre de 1846. Una semana después del descubrimiento de Neptuno, Le Terrier declaró que todavía podría haber otro planeta desconocido ahí fuera. El 10 de octubre, se descubrió la extensa luna Tritón, que aportó un método sencillo para determinar la masa de Neptuno, que terminó siendo un 2% mayor de lo esperado por las perturbaciones sobre Urano.

- Otro intento de encontrar un planeta más allá del planeta Neptuno fueron llevadas a cabo en 1877 por David Todd. Utilizó un método gráfico en base a los residuales de Urano, derivó elementos para un planeta más allá de Neptuno: distancia 52 a.u., período 375 años, magnitud más débil que 13.

- En 1879, Camilla Flammarion añadió otro tema a la existencia de un planeta más allá de Neptuno: los cometas periódicos tienden a girar alrededor de órbitas de planetas grandes. Júpiter es el que tiene el mayor número de este tipo de cometas y Saturno, Urano y Neptuno también tienen algunos, cada uno.

- Percival Lowell, muy famoso por ser aficionado de Marte, construyó un Observatorio privado en Flagstaff, Arizona. Lowell llamó a este planeta hipotético, Planeta X, y llevó a cabo varias búsquedas, sin éxito. Su primera búsqueda del Planeta X llegó a su fin en 1909, pero en 1913 lo intentó nuevamente, con una nueva predicción para el Planeta X, epoch 1850-01-01, 11.67 deg., perih. 186, excentricidad 0.228, 47.5 a.u.. inclinación 7.30 deg., masa 1/21000 masas solares. Lowell y otros investigadores buscaron el Planeta X en vano desde 1913-1915. En 1915, Lowell publicó sus teorías sobre el Planeta X. Es irónico que ese mismo año, se tomaron dos fotografías no muy nítidas de Plutón en el Observatorio de Lowell. Sin embargo, nunca fueron reconocidas hasta después del descubrimiento de Plutón en 1930.

New York Times. 19 de junio de 1982

Algo ahí fuera, mucho más lejos de lo que conocemos en nuestro sistema solar, parece estar influyendo sobre Urano y Neptuno. Algunas fuerzas gravitatorias perturban a estos dos planetas gigantes, causando irregularidades en sus órbitas. Esta fuerza sugiere la presencia, muy lejos y sin ser observado, de un gran objeto que podría ser el largamente buscado Planeta X. La última vez que se llevó a cabo una búsqueda seria del cielo se descubrió Plutón en 1930, el noveno planeta. Pero la historia comienza hace más de un siglo, después del descubrimiento de Urano en 1781 por el astrónomo británico y músico William Herschel. Hasta entonces, el sistema planetario parecía terminar en Saturno. Hoy en día, los científicos aceptan teorías en cuanto a las Placas Tectónicas. Hay artículos y estudios que demuestran que, hace mucho tiempo, todos los continentes de la Tierra estaban en un lado del planeta. Lo que la historia no explora es la respuesta a la pregunta: ¿Si todos los continentes estaban a un lado, qué había al otro lado? El otro lado se había descrito como un enorme agujero, coincidiendo con la descripción de los sumerios de cómo era la Tierra. Los sumerios decían que la Tierra era en realidad la mitad del planeta llamado Tiamat, que se rompió al chocar con Nibiru (el Planeta X).

El descubrimiento de nuevos planetas, en los últimos doscientos años, ha sido más bien debido a la ciencia de las matemáticas que al diseño de mejores telescopios. Las irregularidades matemáticas en las órbitas de los planetas han originado que los astrónomos especulen sobre la existencia de otro planeta sin descubrir, que se encuentra más lejos. Los astrónomos están tan seguros de la existencia de este planeta que ya lo han llamado Planeta X, el Décimo Planeta. Incluso la NASA ha reconocido oficialmente la posibilidad del Planeta X, anunciando que “algún tipo de objeto misterioso existe realmente ahí – más lejos del planeta más lejano – Un año después, la nueva nave espacial IRAS (Satélite Astronómico Infrarrojo) fotografió un extenso objeto misterioso en las profundidades del espacio.

Hasta el día de hoy, la búsqueda del Planeta X continúa. Podría ser que algún día, no muy lejano, nos encontremos un planeta que coincida con las descripciones de los sumerios de un planeta entre 4-8 veces el tamaño de la tierra, en su elevada órbita elíptica de 3.600 años alrededor del sol...

Podemos ver una prueba de que los continentes estaban conectados antiguamente, simplemente mirando un mapa de la Tierra y comprobando cómo encajan las piezas. Esto significaría que, en alguna ocasión, la Tierra era la mitad de un planeta.

¿A dónde se ha ido la otra mitad? Los diagramas muestran las descripciones de los sumerios explicando cómo se formó nuestra Tierra... Según ellos, los satélites del Planeta X (Nibiru) colisionaron con nuestra antigua Tierra en el pasado, creando el cinturón de asteroides y quedándose como otro miembro de nuestro sistema solar, para siempre, con una órbita de 3.600 años alrededor del sol.

En febrero de 1971, los Estados Unidos lanzaron el Pioneer 10. Los científicos del Pioneer 10 dejaron una placa de aluminio grabada. La placa intenta explicar, a quien pueda encontrarla, que la Humanidad está compuesta por hombres y mujeres, etc., y que (Pioneer 10) procede del tercer planeta de este Sol. Nuestra astronomía se basa en la noción de que la Tierra es el tercer planeta contado desde el centro de nuestro sistema, es decir, desde el Sol. Sin embargo, para alguien que se acerca desde el espacio exterior, el primer planeta es Plutón, el segundo es Neptuno, el tercero es Urano, el cuarto Saturno, el quinto Júpiter, el sexto Marte y la Tierra sería el séptimo.

El hecho de que el doceavo planeta aparezca y desaparezca de la vista de la Tierra, confirma la existencia de su permanencia en la órbita solar. De esta forma actúa como muchos otros cometas.

Su órbita

                                   Imagen reciente del Planeta X visto en Portland (Estados Unidos)


La órbita de Nibiru es larga y estrecha. No depende de temas gravitacionales u orbitales del Sistema Solar, sino en un esquema mucho mayor, que hace que tenga que volver a nuestro Sistema Solar. Existe un equilibrio entre la atracción que ejerce nuestro Sol y otro objeto, que no vemos pero que también existe. Nibiru viaja de forma interminable entre estas dos fuerzas, incapaz de establecer una órbita alrededor de uno solo. Su trayectoria hace que permanezca la mayor parte del tiempo en el espacio oscuro, desplazándose lentamente de uno a otro. Y cuando se aproxima a uno de estos gigantes, siendo uno de ellos nuestro Sol, acelera su velocidad, y llega a una velocidad máxima cuando lo pasa.

El polvo rojo del planeta X

A lo largo de los últimos años, aumentan los avistamientos de cielos rojos al atardecer, la Luna roja, polvo rojo, e incluso un halo rojo alrededor de Venus.

Es importante tener en cuenta que el polvo rojo que estamos viendo en la Tierra en estos momentos, no es un signo de que el reverso de los polos es un fenómeno inminente. El polvo rojo que es lo suficientemente pesado como para convertir los ríos en color rojo sí es algo que sucederá en las últimas fases antes del reverso de los polos, pero antes de que tenga lugar este hecho, solamente una leve capa de polvo rojo caerá sobre la Tierra, más beige que rojo.

Por supuesto, que existe una caída constante de polvo rojo que entra en nuestra atmósfera procedente de la amplia estela del Planeta X, que ha aumentado el número de Lunas rojas, de ocasos, y de alguna que otra acumulación de polvo rojo por aquí y por allá, pero la mayor cantidad de polvo rojo caerá en los momentos anteriores al reverso de los polos, y será rápidamente identificable como tal.

Sin embargo, no hay que dejarse llevar y pensar que todo lo anómalo de color rojo sea causado por el Planeta X… Existen otros motivos por los cuales los ríos pueden tornarse rojo, como sucedió en China...

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Los residentes creían tener el río más saludable de su región porque no había fábricas a lo largo de su orilla, sin embargo, en una población del condado de Cagnan, el agua se tornó de color rojo y olía mal.

Nadie sabía qué había podido provocar que el color del río cambiara tan drásticamente, cuando siempre habían podido beber agua del río o pescar en él sin problemas. Pero, los expertos en medio ambiente pronto tomaron muestras del agua y explicaron que sospechaban que un líquido de color rojo había sido vertido de una fábrica de tintes, aunque no sabían que hubiese alguna en la zona.

Igualmente, la marea roja es un fenómeno bien conocido que tiene lugar por la floración de algas que convierte el color del mar en rojo. Incluso la savia de algunos árboles puede ser roja debido a una alteración en su sistema inmunológico.

En ocasiones, los sistemas climáticos atrapan el polvo de la Tierra que se desplaza en ellos y termina cayendo en lugares extraños. Curiosamente, en el Glaciar Taylor, en la Antártica, se observó agua de color roja, debido a que había polvo rojo atrapado de un reverso de los polos anterior.

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Se supone que el color rojo del agua del glaciar se debe a unos microbios de color rojo que pueden vivir en el contenido alto en hierro de un lago que hay bajo el hielo. Si el color rojo procede del color e los microbios o del hierro, no importa, ya que el hierro es el ingrediente principal. Y, ¿de dónde viene ese hierro de color rojo?

Existe un polvo rojo que procede de la masiva estela o cola que viene tras el Planeta X durante sus desplazamientos. La estela, que contiene lunas, rocas, grava, polvo y gases, es la razón por la cual el Planeta X es descrito por los testigos de un reverso de los polos como un dragón, una criatura mítica con una larga y torcida cola.

Esta cola o estela, se formó cuando el sistema solar se estaba formando, pero principalmente se formó al atrapar polvo del cinturón de asteroides; acumulando en cada pasaje más y más escombros en su campo gravitacional y por su empuje magnético. El polvo rojo es la razón por la que el Planeta X aparece de color rojo a pesar de ser un planeta compuesto principalmente de agua.

Este polvo rojo se encuentra cargado y no cae en la superficie del Planeta X debido a su gravedad, ya que se encuentra afectado por el campo magnético del planeta que lo mantiene suspendido en el aire.

Cuando el Planeta X entró en el interior del sistema solar en 2003, la fuerza de repulsión con el Sol aumentó y lo ralentizó hasta el punto de casi detenerlo, mientras que su estela seguía moviéndose, pasando el Sol, y empezó a afectar a la Tierra que se encontraba en el otro lado del Sol en ese momento. Fue cuando se empezaron a dar los primeros avistamientos de personas que veían el efecto del polvo rojo, aunque todo se explicaba oficialmente como polvo en suspensión del Sáhara.

La estela o cola no ha dejado de flotar hacia nosotros, desde entonces, y se puede apreciar en ocasiones, porque los campos magnéticos de ambos planetas están interactuando y la nube de polvo cargado fluye a lo largo de esas líneas. Existe un gran magnetismo y la estela se ve atrapada en un inmenso flujo de partículas entre la Tierra y el Planeta X.

Así que en el año 2004, cuando el Planeta X doblaba el Polo Sur del Sol, la cola cargada no apuntaba hacia la Tierra, pero se encontró unida al Sol como sucede con dos magnetos que se encuentran próximos entre sí. Hasta principios del año 2005, cuando el Planeta X subió gradualmente a la eclíptica y comenzó a moverse hacia la Tierra. Esto resultó en el retorno de ocasos rojos y cielos rojos, conforme el Polo Norte del Planeta X dio media vuelta al cambiar de estar alineado con el Polo Sur del Sol a estarlo con el Polo Norte.

Desde el año 2014, el Planeta X se ha desplazado y se encuentra cada vez más cerca de la Tierra. Su estela apunta más directamente en nuestra dirección, en oposición a la izquierda, donde se observó en los últimos años.

Con el paso del tiempo, podrán verse más cielos rojos, polvo rojo y lunas rojas, hasta que lleguemos a las últimas fases antes del reverso de los polos, en el que el polvo rojo en gran cantidad y pesado, convertirá los ríos y los estanques en rojo y le dará al agua un sabor amargo, debido a la carga de óxido de hierro que lo compone. Esto supondrá que el gigante magnético, el Planeta X, estará en el centro de esta atracción magnética. En el extremo de la estela se encuentra el polvo que no tiene una gran carga, y por lo tanto, no tiene tanto contenido de óxido de hierro, ni tampoco tiñe de rojo.

ACTUALIZACIONES

Actualización 1.

La Teoría de Orpheos, una de las últimas publicadas, explica que un planeta colisionó con nuestra tierra primitiva creando nuestra luna. Casi igual que lo que describen los sumerios hace 6.000 años...

Los textos Mesopotámicos exaltan el brillo del planeta y decían que se podía observar incluso durante el día “visible al amanecer, desapareciendo con la puesta de sol”.  Un sello cilíndrico hallado en Nippur, muestra un grupo de trabajadores mirando hacia arriba hacia el doceavo planeta (expuesto como la Cruz).

Los textos Mesopotámicos hablan de la aparición periódica del planeta como un evento observable y predecible. Además, se sabía que el planeta que se acercaba, causaba lluvias e inundaciones, debido a sus fuertes efectos gravitatorios. Igual que los sabios de Mesopotamia, los profetas Hebreos consideraban el acercamiento del planeta a la tierra y su aparición, visible ante la Humanidad como el advenimiento de una nueva era.

Las fuentes Mesopotámicas y bíblicas aportan evidencias importantes de que el período orbital del doceavo planeta es de 3.600 años. El número 3.600 fue escrito en sumerio como un extenso círculo. El epíteto para el planeta, shar, también significa “el círculo perfecto” o “un círculo completo”. También significa el número 3.600. La identidad de los tres términos – planeta/órbita/3.600 – podría no ser una simple coincidencia. Los reinados (en un Texto Sumerio) son múltiples del año 3.600 shar. La conclusión es que estos shar´s están relacionados con el período orbital shar, de 3.600 años.

Muchos de los sellos cilíndricos describen los movimientos del planeta y los tres puntos cruciales desde los que se puede observar su aparición y seguirlo desde la Tierra.

Todas las personas de la antigüedad consideraban el acercamiento periódico del doceavo planeta como un signo de grandes agitaciones, cambios y nuevas eras. Los textos Mesopotámicos hablaban de la aparición periódica del planeta como algo predecible y un evento observable. “El gran planeta y su aspecto rojo oscuro”. El día en sí se describía en el Antiguo Testamento como el tiempo de lluvias, inundaciones y terremotos.

Si vemos los pasajes bíblicos del Antiguo Testamento (Hebreo), igual que los textos de Mesopotamia, en cuanto al pasaje en el que se habla de un gran planeta con una gran fuerza gravitacional en la cercanía de la Tierra, comprenderemos perfectamente las palabras de Isaías: “Vinieron de una tierra muy lejana, desde el otro lado del Cielo, Dios y sus armas de venganza, vinieron para destruir la Tierra. Por ello, agito el Cielo y la Tierra y la sacudo fuera de su lugar. Cuando el Dios de los Anfitriones cruce, será el día de la venganza en llamas”.

Incluso la Biblia Kolbrin habla de las catástrofes de Egipto con muchos detalles que indican el horror vivido durante la hora del reverso de los polos, o los días del detenimiento de la rotación, incluso del bamboleo extremo de la Tierra antes de la catástrofe.

También se habla de fenómenos meteorológicos como nevadas en verano, mujeres que abortan o que no pueden concebir, sequías…

La Biblia también hace alusión a un periodo de siete años de plagas, de la magnitud de las sequías y de las cosechas perdidas, o de las enfermedades provocadas por sistemas inmunes deprimidos.

La Biblia Kolbrin habla de Noé, que empezó a construir un arca cuando la Luna se volvió de color cobre y se movió en el cielo, lo que significaba un bamboleo definitivo.

Hoy en día, se ha hablado de una Luna cobre y del desplazamiento de nuestro satélite, ocupando un lugar que no es el suyo habitual en el cielo. Muchos han admitido que es cierto, incluso los Inuits.

La Biblia Kolbrin habla que durante el Éxodo, las claves del cielo informaron a la población que iba a tener lugar otro reverso de los polos. La cola del Planeta X, descargó lluvia roja y granizo, por el polvo y escombros de su cola. Sin embargo, esta Biblia no explica el periodo de tiempo que transcurrió desde que vieron las señales en el cielo hasta que se produjo el reverso en sí.


Actualización 2.

Cómo y cuándo intentar fotografiar el Planeta X

Circulan muchas imágenes, supuestas del Planeta X, algunas parecen ser verdaderas. Un nuevo método para fotografiar este buscado planeta resulta ser bastante certero y seguro.

Si quiere intentarlo, aquí tiene unas instrucciones sencillas y al alcance de todos.

Busque un disquete, de esos que se usaban antes. (Si no lo tiene, puede comprar uno a través de alguna página de venta en línea).

Ábralo y retire el filtro oscuro que tiene en su interior (en el centro).

Mientras que otros filtros, como una lente de soldador, pueden quitar la luz del sol, el disquete actúa mejor porque garantiza un filtro al ROJO. Una lámina de plástico rojo no lo hará, simplemente está coloreada de rojo. El filtro que hay que utilizar se encuentra en el mismo centro del disquete y puede observarse en el diagrama del “disco magnético”. Es necesario retirar el plástico oscuro del interior del disquete.

Al mirar directamente a una luz a través de este filtro, lo que verá será rojo/marrón. Este es el filtro que necesita para ponerle a la parte frontal de su cámara de fotos para mirar a través de ello.

El resto del disquete, lo puede tirar.

Ahora ya puede intentar fotografiar el sol y ver qué sucede


Bibliografía:

John Noble Wilford. The New York Times. 30/01/1983,
Robert Harrington. The Washington Post. 30/12/1983.
Zecharia Sitchin. “The 12th Planet”.
Zecharia Sitchin. Official website.
The Kolbrin Bible.
The Bible.
“IAU. 2006. General Assembly: Resolutions 5 and 6”International Astronomical Union.
“The Search for a Planet Beyond Neptune”. 1964. Morton Grosser.
“The Hunt for Planet X. Springer. 2009. Govert Schillling.
“The Early Development of Ideas Concerning the Transneptunian Region”. J.K. Davies; J. McFarland; M.E. Bailey; B.G. Marsden et al. 2008.
“The Discovery of Pluto”. Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.1931.
“Is Pluto a Planet? A Historical Journey through the Solar System”. David A. Weintraubb. 2014.
“The Diameter of Pluto”. Publications of the Astronomical Society of the Pacific. Gerard P. Kuiper. 1950.
“The Photographic Magnitude and Color Index of Pluto”. Walter Baade. Publications of the Astronomical Society of the Pacific.
“Mass and Position Limits for An Hypothetical Tenth Planet of the Solar System”. Dennis Rawlins. 1973.
“The location of Planet X”. R.S. Harrington. The Astronomical Journal. 1988.
“Mystery Heavenly Body Discovered”. Thomas O´Toole. Washington Post. 1983,
“Astronomers discover new planet”. BBC News. 2004.
“NASA-funded scientists discover Thenth Planet”. Jet Propulsion Laboratory. 2005.
“Unabashedly Onward to the Ninth Planet”. Alan Stern. 2006. NASA
“David Jewitt: Planet X”. University of Hawai. Personal website. 2006.
“New planet found in our Solar System?” National Geographic. 2012.
“Has Science just admitted Planet X/Nibiru Exists? Believers say full “Nibiru Disclosure” is Coming”. Inquisitr. 2015.

AlertaTierra.com se complace en transcribir las entrevistas en exclusiva que nos han sido concedidas sobre temas de interés para la población y que sin duda encontrará de utilidad.

Ya se encuentra totalmente demostrado que lo que suceda a miles de kilómetros por encima de nuestras cabezas, en el espacio, tiene una extensa variedad de efectos sobre nuestro planeta, los animales y nosotros mismos. Las partículas energéticas que emite el sol interactúan con el campo magnético de la Tierra y producen disturbios magnéticos, así como incremento de ionización en la ionosfera. Estas partículas producen efectos en los equipos eléctricos, dañan satélites evitando que funcionen correctamente, causan fallos en la radio frecuencia, en la navegación GPS, etc. Así mismo, pueden verse afectados los cables eléctricos, por corrosión y/o por cortes de energía.

Como ya hemos comentado en las Explosiones Solares, lo que suceda a miles de kilómetros por encima de nuestras cabezas, en el espacio, tiene una extensa variedad de efectos sobre nuestro planeta, los animales y nosotros mismos. Las partículas energéticas que emite el sol interactúan con el campo magnético de la Tierra y producen disturbios magnéticos, así como incremento de ionización en la ionosfera. Estas partículas producen efectos en los equipos eléctricos, dañan satélites evitando que funcionen correctamente, causan fallos en la radio frecuencia, en la navegación GPS, etc. Así mismo, pueden verse afectados los cables eléctricos, por corrosión y/o por cortes de energía.

El sol es imprescindible para la vida y produce efectos muy beneficiosos para nuestro organismo. Obviamente, como sucede con todas las cosas, en su justa medida será positivo, pero si se toma en exceso o menos de lo necesario, el efecto será negativo. En este caso, además, al tratarse de una exposición a radiación ultravioleta, es importante destacar que hay otros factores que intervienen. Dependiendo de cuándo, dónde, cómo y cuánto sol recibe nuestra piel, el efecto puede llegar a ser grave.