AlertaTierra. Titulares de noticias - Fenomenos naturales

El “ojo” consiste en un área circular con vientos más leves, buen tiempo y una sensación de calma. Apenas llueve o ni siquiera llueve y, a veces, incluso se puede ver el cielo azul o las estrellas. Es la región de presión más baja en la superficie y de temperaturas más cálidas en su parte más alta.

En los Estados Unidos, los huracanes son monitorizados por el Centro Nacional de Huracanes, integrado en el Servicio Nacional de Meteorología que, a su vez, forma parte de la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica (NOAA). En cuanto a la zona del Océano Pacífico, es el Centro de Avisos de Tifones de la Marina de los Estados Unidos, con base en Hawái, quien aporta los servicios de monitoreo de tifones. En Japón, es la Agencia Meteorológica de Japón quien es responsable de controlar los tifones y de hacer el seguimiento oportuno. Entre ambas agencias, existen pequeñas diferencias en la terminología utilizada, especialmente en cuanto a la fuerza y velocidad de las tormentas.

Huracán Georges (por cortesía de la NASA).

Desarrollada en 1969 por el Ingeniero, Herbert Saffir y el – por entonces – director del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, el Dr. Bob Simpson, la escala de Saffir-Simpson se utiliza para clasificar la intensidad de los huracanes del Atlántico y nordeste del Pacífico con objeto de aportar datos sobre las inundaciones y daños causados por los mismos.

Durante cientos de años, los huracanes eran nombrados dependiendo del Santo que se festejaba en el día en que tenía lugar ese huracán. Muchos huracanes violentos recibieron nombres de santos, por ejemplo, “San Felipe” en septiembre de 1876 que azotó Puerto Rico.

Los huracanes, las tormentas, también se sienten y se viven. Hay personas que han nacido para acudir allí donde se encuentren, para recorrer largas distancias hasta alcanzarlas, para grabarlas y fotografiarlas y para conocer más acerca de ellas. Grupos de aficionados, de meteorólogos, civiles y militares se sienten atraídos por su poder y se desviven por ir tras ellas, tanto, que son capaces de poner sus propias vidas en peligro; son los llamados caza huracanes o caza tormentas.

Un huracán no es un fenómeno natural que pueda formarse en unas horas. Siempre existe cierto margen de tiempo para avisar a la población. Su seguridad  y la de su familia, depende de hasta qué punto se encuentra preparado para afrontar ese aviso.

A lo largo de la historia del cine, sin duda, se han realizado muchas y variadas películas cuyo tema central son los huracanes y su fuerza destructiva. Este desastre natural atrae a muchos; aficionados y científicos. La vida real cuenta con personas que dedican gran parte de su tiempo libre a cazar estas poderosas tormentas, con equipos que estudian su estructura, formación y avance, que vuelan al interior de su ojo y que – en ocasiones - sufren la consecuencia de su increíble poder.