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Características

Imagen de la Tierra tomada desde el VIIRS de la NASA, un satélite lanzado recientemente al espacio y denominado como Suomi NPP, en honor al fallecido Verner E. Suomi, de la Universidad de Wisconsin.  La imagen muestra la superficie de la Tierra el 4 de enero de 2012. Suomi NPP es un satélite de nueva generación para la observación de la Tierra y lleva cinco instrumentos a bordo. El mayor y más importante es el Radiómetro de Imágenes por Infrarrojos o VIIRS. (Imagen por cortesía de NASA/NOAA/GSFC/Suomi NPP/VIIRS/Norman Kuring).


Perfil del planeta Tierra

Masa: 5.972.190.000.000.000 billones de kg.
Ecuador diámetro: 12.756 km.
Lunas conocidas: 1
Distancia: 149.598.262 km. (1 UA)
Período órbita: 365.26 días de la Tierra.
Temperatura de la superficie: -88 a 58ºC


La Tierra, un planeta terrestre, es el quinto planeta más grande de nuestro sistema solar, más pequeño que los cuatro gigantes gaseosos Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, pero mayor que los otros tres rocosos Mercurio, Marte y Venus. También es el que tiene mayor densidad, mayor gravedad en superficie, el campo magnético más fuerte y la rotación más rápida de los cuatro. Así mismo, es el único planeta terrestre con placas tectónicas activas.

Búsquedas recientes de exoplanetas, como la misión Kepler de la NASA, han sugerido que planetas del tamaño de la Tierra son mucho más comunes de lo que parece en la Vía Láctea. Cerca de un cuarto de las estrellas parecidas al sol que se han observado con la misión Kepler tienen el potencial de ser planetas habitables del tamaño de la Tierra.

Los científicos creen que la Tierra se formó más o menos a la vez que el sol y que otros planetas, hace unos 4,54 billones de años.

La Luna
Imagen tomada con la Cámara de Reconocimiento de la Luna (LROC), con ángulo abierto entre noviembre de 2009 y febrero de 2011 (por cortesía de NASA/GSFC/Universidad Pública de Arizona).

La luna de la Tierra tiene 3.474 kilómetros de ancho, contando con un cuarto del diámetro de la Tierra. La Tierra tiene solo una luna, mientras que Mercurio y Venus no tienen ninguna y todos los demás planetas de nuestro sistema solar tienen dos o más.

La atracción gravitatoria entre la Tierra y la Luna causa las mareas en nuestro planeta. Debido a la interacción de las mareas, la Luna se aleja de la Tierra a una velocidad de aproximadamente 38 mm. al año.

La Tierra tiene al menos cinco asteroides co-orbitales, incluyendo el 3753 Cruithne y el 2002 AA.

Orbitando la Tierra, a 2011, había 931 satélites operativos creados por el hombre.

Pruebas recientes sugieren que la corteza de la Tierra y los océanos podrían haberse formado hace unos 200 millones de años, después de que el planeta ya había tomado forma.

Nuestro planeta es redondo porque la gravedad tira de la materia formando una pelota, sin embargo, no es un bola perfecta, sino más bien un esferoide oblato, achatada por los polos e hinchado en el ecuador.

Su circunferencia en el ecuador es de 40.091 kilómetros. El diámetro en el ecuador es de 12.756 kilómetros y en los polos de 12.730 kilómetros.

En el pasado, hubo creencias que la Tierra era plana, pero el concepto cambió por el de una Tierra esférica. La primera medición de nuestro planeta tuvo lugar en el año 240 a.C. por Eratóstenes. Entonces se pensaba que la tierra era esférica y se calculó el tamaño de la tierra midiendo el ángulo con que alumbraba el sol en el solsticio, tanto en Alejandría como en Siena, distante a 750 kilómetros. El tamaño que se obtuvo fue de un diámetro de 12.000 kilómetros y de una circunferencia de 40.000 kilómetros. Una medición posterior de Posidonio de Apamea, en el año 100 a.C., obtuvo el dato de 29.000 kilómetros para la circunferencia, pero fue aceptado por Ptolomeo, prevaleciendo durante los próximos siglos. Solo cuando Magallanes dio la vuelta al planeta en el año 1521, se restableció el dato calculado por Eratóstenes.

Aproximadamente el 71% de la superficie de la tierra se encuentra cubierta por el agua, mayormente en sus océanos. Una quinta parte de la atmósfera de la Tierra está compuesta por oxígeno, producido por las plantas.

La masa de la tierra se compone principalmente de hierro (32,1%), oxígeno (30,1%), silicio (15,1%), magnesio (13,9%), azufre (2,9%), níquel (1,8%), calcio (1,5%) y aluminio (1,4%), con el 1,2 % restante formado por pequeñas cantidades de otros elementos.

Se cree que la zona del núcleo está compuesta principalmente de hierro (88,8%), con pequeñas cantidades de níquel (5,8%), azufre (4,5%), y menos del 1% formado por trazas de otros elementos.

En su núcleo, la Tierra está muy caliente. En el fondo de la corteza continental, la temperatura llega a unos 1.000ºC, aumentando aproximadamente 1ºC por cada milla bajo la corteza. Los geólogos creen que la temperatura del núcleo exterior de la Tierra es de unos 3.700 a 4.300ºC y que el núcleo interior podría alcanzar los 7.000ºC, mucho más que la superficie del sol.

El interior de la Tierra está dividido en capas, según su composición química o sus propiedades físicas y tiene un núcleo interno y externo distinto.

Su capa externa es una corteza de silicato sólido, bajo la cual se encuentra un manto sólido de alta viscosidad. La corteza está separada del manto por la discontinuidad de Mohorovicic. La corteza y la parte posterior fría y rígida del manto superior se conocen como litosfera, y es de la litosfera de lo que están compuestas las placas tectónicas. Debajo de la litosfera se encuentra la astenosfera sobre la que flota la litosfera. Bajo el manto se encuentra un núcleo externo líquido de viscosidad extremadamente baja, descansando sobre un núcleo interno sólido. El núcleo interno puede girar con velocidad angular ligeramente superior que el resto del planeta, avanzando de 0,1 a 0,5º por año.
La Tierra


La mayoría de los terremotos y volcanes en el mundo tienen lugar en la intersección de placas. El diagrama muestra la subducción de una placa oceánica bajo una placa continental. Los terremotos están causados por las dos placas moviéndose la una contra la otra, y los volcanes se forman cuando la corteza oceánica, empuja bajo una corteza continental más liviana, se derrite y se eleva hacia la superficie de la Tierra. (Imagen por cortesía de Robert Simmon NASA/GSFC.).

Las placas tectónicas siguen tres patrones; bordes convergentes, en el que dos placas se aproximan; bordes divergentes, en el que dos placas se separan, y bordes transformantes, en el que dos placas se deslizan lateralmente entre sí. A lo largo de estas placas se producen los terremotos, la actividad volcánica, la formación de montañas, y la formación de fosas oceánicas.

Las 7 placas más grandes son la Pacífica, la Placa de América del Norte, Euroasiática, Africana Antártica, Indoaustraliana y Sudamericana. Otras placas notables son la Placa Índica, la Placa Arábiga, la Placa del Caribe, la Placa de Nazca, y la Placa Escocesa. La Placa de Australia se fusionó con la Placa Indica hace unos 55 millones de años. Las placas con movimiento más rápido son las placas oceánicas, siendo la Placa de Cocos la que avanza a una velocidad mayor.

La atmósfera de la Tierra está compuesta aproximadamente por un 78% de nitrógeno, un 21% de oxígeno, con trazas de agua, argón, dióxido de carbono y otros gases.

El aire rodea la Tierra y se hace cada vez más fino cuanto más lejos de su superficie. A unos 160 kilómetros por encima de la Tierra, es tan fino que los satélites pueden desplazarse por él sin apenas resistencia. Aún así, todavía se pueden encontrar trazas de la atmósfera a 600 kilómetros por encima de la superficie.

La capa más baja de la atmósfera se conoce como troposfera, que es la que ocasiona el clima. La luz solar calienta la superficie del planeta, haciendo que el aire caliente se eleve. Este aire se expande y se enfría conforme disminuye la presión del aire, y debido a que este aire menos cálido es más denso que lo que le rodea, se hunde, y solo se calienta de nuevo por la Tierra.

Por encima de la troposfera, a unos 48 kilómetros sobre la superficie de la Tierra, se encuentra la estratosfera. El aire quieto de la estratosfera contiene la capa de ozono, que se crea cuando la luz ultravioleta causa tríos de átomos de oxígeno que se unen en moléculas de ozono. El ozono impide que la mayoría de la peligrosa radiación ultravioleta del sol alcance la superficie de la tierra.

El vapor de agua, dióxido de carbono y otros gases en la atmósfera, atrapan el calor del sol calentando la Tierra. Sin este proceso conocido como efecto invernadero, la Tierra probablemente sería demasiado fría como para poder albergar la vida, aunque si estas condiciones no tuvieran un equilibrio, las condiciones se asemejarían a las del planeta Venus, impidiendo que podamos vivir en ella.

Según nos han mostrado los satélites que orbitan la Tierra, la atmósfera superior se expande durante el día y se contrae durante la noche, debido al calentamiento y al enfriamiento.

El campo magnético de la Tierra es generado por las corrientes que fluyen en el núcleo exterior de la Tierra. Los polos magnéticos siempre están en movimiento, con el Polo Norte magnético recientemente acelerando su desplazamiento hacia el norte a unos 40 kilómetros por año, probablemente abandonando América del Norte y llegando a Siberia en unas décadas.

Tiene forma de dipolo magnético, con los polos actualmente localizados cerca de los polos geográficos del planeta.

Sin embargo, el campo magnético de la Tierra también cambia de otras formas, a nivel global. De hecho, según ha informado la NASA, unas pocas veces cada millón de años se produce una reversión geomagnética. La última, al parecer, tuvo lugar hace unos 700.000 años.  

Campo magnético
Nuestro campo magnético 500 años antes de un reverso de los polos

Campo magnético
Nuestro campo magnético durante un reverso de los polos

Campo magnético
El campo magnético de la Tierra 500 años después de un reverso de los polos.


La colisión entre nuestro campo magnético y el viento solar forma los cinturones de radiación de Van Allen, dos regiones formadas por partículas cargadas muy energéticas.

Cuando las partículas cargadas del sol permanecen atrapadas en el campo magnético de la Tierra, pueden chocar con las moléculas de aire sobre los polos magnéticos, provocando el fenómeno conocido como aurora boreal y las luces del sur.

En muchos países se celebra el 22 de abril como el Día de la Tierra, con el objetivo de hacer conciencia de las condiciones ambientales del planeta.