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Planeta X / Nibiru

El 30 de diciembre de 1983, el Científico Jefe del Telescopio Astronómico por Infrarrojos (IRAS), anunció que la NASA había descubierto el Planeta X. El descubrimiento fue publicado en seis periódicos.

Transcripción parcial del artículo publicado en “The Washington Post”
Domingo, 30 de diciembre de 1983.
Por el doctor Robert Harrington
Idioma original: inglés
Traducción: AlertaTierra.com
Fuente: por cortesía de http://www.yowusa.com

Artículo obtenido por John DiNardo y Janice Manning.

Posiblemente tan grande como Júpiter”

“El cuerpo misterioso fue observado en dos ocasiones por el satélite infrarrojo cuando escaneaba el cielo norte desde enero hasta noviembre, hasta que se quedó sin el helio congelado que permite que este telescopio pueda observar los cuerpos más fríos que surcan los cielos. La segunda observación tuvo lugar seis meses después y sugiere que el cuerpo misterioso no se había movido desde su posición en el cielo cerca del borde oeste de la constelación de Orión.

“Esto sugiere que no es un cometa, porque un cometa no sería tan grande como lo que hemos observado y un cometa probablemente se habría movido”, dijo Houck. “Un planeta podría haberse movido si estuviese a 50 billones de millas, pero podría ser un planeta incluso más lejano y no haberse movido en estos seis meses”.

Posteriormente, en un artículo publicado el 10 de septiembre de 1984 por U.S. News and World Report, Gerry Neugenbaur, director del Observatorio Palomar del Instituto de Tecnología de California, decía: “Todo cuanto puedo decir es que todavía no sabemos lo que es”.

Algunos astrónomos dicen que el objeto que emite calor es una estrella colapsada que no se había descubierto o posiblemente una enana marrón, un cuerpo celeste que no llegó nunca a convertirse en una estrella. Sin embargo, un número creciente de astrónomos insisten en que el objeto es una masa gaseosa que evoluciona lentamente en un planeta.

Durante décadas, los astrónomos han observado que las órbitas de dos gigantescos y distantes planetas, Neptuno y Urano, se desvían lentamente del camino que deberían según las leyes de la física. La fuerza gravitacional del Planeta X podría ser la explicación a esta desviación.

“Por otra parte”, dice Neugebaur, “si podemos mostrar que nuestro propio sistema solar todavía está creando planetas, sabremos que está sucediendo también alrededor de otras estrellas”.

En 1984, la NASA se retractó del descubrimiento y, desde entonces, ha negado la existencia de Nibiru.

En un comunicado de prensa de 1992, según Sitchin, la NASA explicaba: “Desviaciones inexplicables en las órbitas de Urano y Neptuno apuntan a la existencia de un gran objeto en el sistema solar exterior, de 4 a 8 veces la Tierra, en una elevada órbita muy inclinada, más allá de 11 billones de kilómetros del Sol”.

Muchos científicos y astrónomos relacionados con esta investigación creen que, debido a la abrumadora evidencia, los gobiernos del mundo ya son muy conscientes de lo que está sucediendo con respecto a la aproximación de este objeto masivo, que los preparativos están en marcha, y que los desmentidos oficiales y falta de información en los medios de comunicación son debido a la intención de no causar el pánico global acerca de lo que podría suceder cuando tenga lugar el evento. La especulación, en base a las tendencias mundiales de los últimos veinte años y a la postulación científica, es que tal acontecimiento, conforme se acerca cada vez más el objeto, afectará cada vez más al campo magnético de la Tierra potenciando la actividad sísmica y los desastres naturales en todo el globo.

Según los expertos, cuando el Planeta X sobrevuele finalmente la Tierra, podría comenzar un violento fenómeno cósmico y durar varios meses, afectando a la Tierra de formas muy intensas, mientras el planeta se ve bombardeado por tormentas solares y rayos cósmicos.

Además, los expertos puntualizan que los gobiernos del mundo ya se están preparando y que a través de 12 satélites, situados sobre el Polo Norte y Europa, han descubierto una grieta importante en el campo electromagnético de la Tierra.

Entre las pruebas de los preparativos del gobierno circula la teoría de un proyecto clandestino de la NASA de lanzar varios satélites para supuestamente detectar y advertir, que satélites antiguos podrían haber ampliado su tiempo de vida, y que se podría estar construyendo un nuevo observatorio con un telescopio nuevo por infrarrojos a instalar dentro de una instalación de los Estados Unidos en el Polo Sur.

En el año 2003, se lanzó el Telescopio Espacial Spitzer, uno de los telescopios más grandes por infrarrojos. Además, ahora tenemos el Observatorio de la Estratosfera, por la Astronomía Infrarroja, mediante un avión jumbo preparado con telescopios a bordo para el estudio astronómico.

El SPT, o Telescopio del Polo Sur, es un telescopio por ondas, construido recientemente en la Antártica para monitorear objetos no observados en una franja visible. Los franceses tampoco se han quedado atrás y han construido el telescopio Concordia, supuestamente para monitorear la actividad sísmica en Júpiter.

En diciembre de 2008, comenzó a funcionar el nuevo Pan-Starr (Telescopio de Investigación Panorámica y Sistema de Rápida Respuesta) en el monte Haleakala, en Maui, Hawái. Equipado con la mayor cámara de grabación digital de 1,4 billones de pixeles por imagen. Este aparato está diseñado para buscar y encontrar cualquier asteroide, cometa o cualquier otro planeta que pueda suponer una amenaza para el planeta Tierra.

Curiosamente, el telescopio conocido como Hubble, que en principio tendría que haber terminado su misión en el año 2007, fue reprogramado para que continuara funcionando hasta el año 2013. Y en agosto de 2008, al telescopio Hubble le fue añadido un hardware “clasificado”, así como escudos especiales de calor.

En abril de 2010, se añadió a esta larga lista de observatorios el telescopio Lucifer, en el monte Graham, cerca de Wilcox, Arizona. El telescopio, propiedad del Vaticano, es el telescopio óptico, binocular, más grande del mundo, diseñado para aportar observaciones sin precedentes de objetos cercanos a los infrarrojos. Su tecnología por infrarrojos y su nombre, parecen querer dar a entender que también el Vaticano busca el Planeta X.

Existe una supuesta filtración de los servicios secretos del Vaticano que habla acerca de un proyecto denominado “Secretum Omega”, que implica una aventura secreta en conjunto con la NASA. Según esta fuente extra oficial, el telescopio por infrarrojos del Estado del Pontífice, “Siloe”, habría sido lanzado al espacio en 1995 para monitorear la aproximación de Nibiru. El informante también ha revelado que, aparte de los posibles efectos catastróficos del paso de este planeta, este objeto celestial alberga una raza de alienígenas, tecnológicamente avanzados, que no vendrán en son de paz.

Por otro lado resulta curioso el reciente pacto firmado entre Rusia y los Estados Unidos de América, por el que científicos del espacio van a trabajar en conjunto para crear escudos protectores alrededor de la Tierra, puede que no sea para defendernos de agresiones con misiles nucleares, sino para los objetos y escombros espaciales procedentes de Nibiru.

Lo que es evidente es que, de existir, si este objeto de gran tamaño llega ahora o si tarda otro siglo en aparecer, cuando lo haga podría ser un problema importante para la Tierra.

Dicen que existen aproximadamente 50 nombres diferentes para referirse al Planeta X o décimo planeta, aunque es posible que haya muchos más. En realidad, el término Planeta X, no es científicamente correcto pero se basa en el ampliamente leído libro de Sitchen, “The 12th Planet”. El término “Nibiru” no es un nombre reciente, proviene de las tablas y escritos cuneiformes de los Sumerios, de hace 6.000 años. “Nibiru” significa “Planeta del cruce”.

En cuanto a la cultura Sumeria, fue la primera civilización en la Tierra de la que se tenga constancia, posteriormente se le llamó Sumeria y hoy en día es Irak. Se ha conocido a lo largo de los tiempos como Sumeria, Mesopotamia y Babilonia, y es la misma localización donde se ha establecido la primera colonización de la tierra. La cultura Sumeria es la civilización más antigua que conocemos, en base a los objetos y monumentos que todavía se guardan.

Las historias, a lo largo de la versión inglesa de la Biblia, la versión moderna de hoy de la Biblia, hablan sobre muchos eventos que cambiaron el curso de la humanidad en nuestro pasado. Si vemos estas historias en la Biblia como hechos históricos de lo que realmente tuvo lugar, entonces necesitamos investigar los orígenes de estas historias. La versión hebrea de la Biblia, conocida como el Antiguo Testamento, que es una versión mucho más antigua que la traducción al inglés, está basada en historias de la Cultura Sumeria. Cuando investigamos los orígenes del Antiguo Testamento, podemos ver que también está basado en traducciones anteriores de idiomas todavía más antiguos de nuestra historia.

La cultura Sumeria, la primera civilización que inventara la escritura como un lenguaje escrito completo, certificó historias que se han preservado a través de nuestra moderna Biblia a través de pasajes hallados en el Antiguo y el Nuevo Testamento. Todos ellos, hablan de un tiempo en el que el hombre vivía entre los dioses aquí, en la Tierra. Los Sumerios tenían 7 tablas sagradas que explicaban nuestra creación. Estas historias, conservadas en piedra, nos son contadas actualmente como la versión inglesa: “los 7 días de la creación”.

También hablaban de un gran diluvio y de cómo uno de los dioses eligió a un determinado Sumerio para enseñarle a construir un barco que pudiera soportar las inmensas inundaciones. Todas las historias en la Biblia son tan sólo versiones traducidas de los textos originales sumerios que todavía conservamos hasta el día de hoy, en piedra, sin cambios.

Los sumerios nos cuentan que sus dioses les enseñaron todos los conocimientos increíbles que tenía la cultura Sumeria, hace 6.000 años. Llamaban a sus dioses los “anunnaki”, que traducido significa: “aquellos que vinieron del cielo a la tierra”...

Nos han legado objetos y dibujos en tablas de piedras que nos cuentan que los anunnaki vinieron de otro planeta dentro de nuestro sistema solar. Llaman a este planeta como “Nibiru”, que es de donde proceden los anunnaki, según las traducciones Sumerias, y que mantiene una órbita alrededor de nuestro sol de 3.600 años. Toda la demás información que incluyen, como por ejemplo el color de los planetas del espacio exterior e incluso la distancia entre los planetas, ha sido probado que es cierto. Enviamos sondas espaciales en los años 70 que tomaron las primeras fotografías en color, que confirmaron las descripciones Sumerias.

En cuanto a su conocimiento, todavía hoy en día usamos sus matemáticas, medicina, ciencia, tiempo, música, astronomía y muchos otros campos.

A principios de los 90, los cálculos del Observatorio Naval de los Estados Unidos habían confirmado la existencia de una perturbación en la órbita de Urano y Neptuno, que según el Dr. Thomas C. Van Flandern, astrónomo del Observatorio, dijo que sólo podría explicarse debido a “un planeta por descubrir”. Él y su colaborador, el Dr. Robert S. Harrington, calcularon que el X Planeta debería tener entre dos y cinco veces la masa de la Tierra y una órbita elíptica, extremadamente extensa, que le conduciría unos 8 billones de kilómetros más lejos que Plutón.

Según los cálculos del doctor Harrington, en 1991, con su telescopio en Nueva Zelanda, calculó definitivamente que el Planeta X se estaba aproximando desde debajo de la eclíptica, en un ángulo de 40 grados. Analizando las fotografías utilizando una técnica de comparación, originada por el afamado descubridor de Plutón, Clyde Tombaugh, el doctor Harrington demostró que el Planeta X realmente estaba dentro de nuestro Sistema Solar. Harrington envió informes de su novedoso descubrimiento, pero murió, de lo que se dijo fue un cáncer de esófago, antes de que pudiera coger su telescopio y regresar a casa para ofrecer lo que pretendía fuese una conferencia de prensa pública.

El Dr. Robert S. Harrington fue Astrónomo Supervisor del Observatorio Naval de los Estados Unidos. Estudió el Planeta X (Nibiru) desde su descubrimiento inicial por la NASA a principios de los años 80. En uno de sus informes de la NASA en Washington, sobre Astronomía Planetaria, el doctor Harrington hablaba sobre la posible ubicación de Nibiru y de dónde había que buscar al Planeta X.

En el vídeo se puede escuchar y ver al ya fallecido doctor Harrington, siendo entrevistado por Zecharia Sitchin el 30 de agosto de 1990.

Hoy en día sabemos que más allá de los enormes planetas de Júpiter y Saturno hay muchos planetas grandes, Urano y Neptuno, y un planeta pequeño, Plutón. Sin embargo, este conocimiento es más bien reciente. Urano fue descubierto, gracias al uso de telescopios avanzados en 1781. Neptuno fue señalado por los astrónomos (guiados por cálculos matemáticos) en 1846. Se hizo evidente que Neptuno estaba afectado por un empuje gravitacional y en 1930 se localizó Plutón. Los últimos avances en imágenes espaciales no sólo se centran en perturbaciones gravitacionales como el método para localizar e identificar posibles candidatos para el Planeta X.

La descripción Sumeria de hace 6.000 años de nuestro sistema solar incluye un planeta más que ellos llamaban “Nibiru”, que significa “El Planeta que cruza”. Las descripciones de este planeta realizadas por los sumerios encajan perfectamente con los datos del Planeta X (El Décimo Planeta), que los astrónomos buscan actualmente en las profundidades de nuestro propio Sistema Solar.

Muchos libros importantes de religiones diferentes, de un modo u otro, han hecho alusión a la aproximación del Planeta X. Además, numerosos visionarios también han expresado su preocupación ante la posibilidad de que tuviera lugar una catástrofe por la aproximación de un planeta (por ejemplo, Edgar Cacye, Nostradamus, etc.). También se conocen filósofos que han aceptado esta posibilidad y han actuado en consecuencia.

Por ejemplo, se sabe que R. Sarkar, conocido como Shri Anandamurti, un filósofo indio que murió en el año 1990 hablaba en numerosas ocasiones de que iba a suceder un reverso de los polos. Creó una organización conocida como Ananda Marga, diseñada para servir a la humanidad después de un reverso de los polos. Actualmente cuenta con aproximadamente 1 millón de miembros en todo el mundo y asisten a las víctimas de desastres importantes, como el de terremoto de Haití, Chile, etc.

Pero, ¿por qué no se ha visto al Planeta X recientemente? Nuestra astronomía moderna y antigua, ambas, sugieren una órbita elíptica bastante elevada, una órbita parecida a la de un cometa, lo que sitúa al Planeta X en las profundidades del espacio, mucho más lejos de la órbita de Plutón. Descubrimos Plutón con nuestros telescopios, recientemente, en 1930. ¿No es posible que haya otras fuerzas en nuestro sistema solar más allá de los nueve planetas que conocemos? La descripción de los sumerios de nuestro sistema solar ha sido confirmada con los avances modernos de la ciencia.