
Desde el 14 de junio de 2020, se abrieron varias grietas de gran tamaño en la zona de la comunidad rural de San Pedro de Uchupata, en Perú. Los habitantes, temieron que se hubiese activado una falla geológica.
Las grietas abarcaban una superficie de 2 kilómetros y una profundidad de 6 a 10 metros.
El miedo acompañó cada día a los aproximadamente 200 residentes de estas tierras, que viven de sus tierras, su agricultura y su ganado. Constantemente en peligro por los corrimientos de tierras que también afectaron a las viviendas de la ciudad.
Dos días más tarde, se produjo un enorme deslizamiento de tierras.
Además, unas 70 hectáreas de tierra resultaron destruidas o gravemente dañadas, por lo que sus habitantes perdieron sus campos de maíz, patatas, árboles frutales y cereales.
Sin embargo, especialistas del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico de Perú, se desplazaron expresamente a la zona de San Pedro de Uchupata, en el distrito de Aczo, provincia de Antonio Raymondi, en la región de Áncash, con objeto de realizar una inspección geológica, y finalmente determinaron que el evento que tuvo lugar el 16 de junio de 2020, no fue una falla geológica sino un deslizamiento de tierras.
La brigada del Ingemmet, compuesta por dos especialistas de la Dirección de Geología Ambiental y Riesgo Geológico, recorrió la zona y analizó las causas que generaron el deslizamiento, concluyendo que se debió a la saturación de los suelos. Es decir, que la tierra acumulaba demasiada agua. Según los geólogos, existen “ojos de agua”, como se conoce a los manantiales (salida de agua subterránea). Tras un sobrevuelo con un dron para dimensionar el deslizamiento, los geólogos calcularon que el escarpe principal abarcaba una longitud de 1.500 metros, con un salto vertical de entre 10 y 40 metros. Se calcula que el área afectada por el deslizamiento ha sido de 90 hectáreas.